Tema 1 - El sindrome del impostor (cuando eres juez, acusado y víctima a la vez)
Hola querido lector,
Hoy te quiero contar una historia que quizás te suene.
Hace años, cuando empecé a dar clases de inglés en una academia, la mayoría de mis compañeras y compañeros de trabajo eran nativos, y tardé mucho tiempo en sentirme “digna” de formar parte de ese equipo, porque de algún modo, me había metido en la cabeza que si conseguía “engañar” con mi nivel de inglés a gente fuera del ámbito profesional, estas profesoras y profesores con nivel nativo y experiencia en la docencia me iban a descubrir en nada de tiempo. Es más, en presencia de ellos, hablaba un inglés mucho menos fluido y cometía faltas que no solía cometer en otros contextos. Era muy consciente de ello, y eso obviamente alimentaba todavía más la idea de que estaba fuera de lugar. Desde luego, me pasaba también en mis clases, y como no había recibido formación previa de profesorado, tampoco me sentía capacitada para enseñar.
Este relato encaja perfectamente con la definición de la wikipedia del síndrome del impostor:
“un cuadro psicológico en el que la gente se siente incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude."
Con los años y la experiencia, terminé aceptando que tenía las competencias adecuadas para desarrollar mi trabajo, y pensé que había acabado con esa desagradable sensación de que no era lo suficiente buena. Hasta que... acabé en este máster, casi 20 años después de haber acabado la universidad. Me veo en una configuración similar ahora, pero como estudiante. ¿Y qué me pasa? Pues que dados los años de experiencia que tengo impartiendo clases, ¿cómo no se me ocurren mejores ideas de actividades? ¿Por qué esto o aquello no me suena de nada? Etc. Etc.
Por eso, me ha llamado la atención cuando se mencionó en la primera clase del tema 1 de Carla, y decidí leer más acerca del tema, con la idea de entender como funciona el síndrome del impostor, si hay manera de superarlo en menos tiempo de lo que me llevó la primera vez, y cómo puedo ayudar a mis futuros alumnos.
¿Cómo saber si lo tienes y cómo superarlo?
El término “síndrome del impostor” se atribuye a la doctora Pauline Clance, quién lo sufrió durante su escolaridad, y lo presenció en sus alumnos cuando se convirtió en profesora. Decidió estudiarlo, y desarrolló un test, disponible en inglés en su página web, que permite medir el grado de gravedad del síndrome. Se hace en 5 minutos, si quieres probar. Yo decidí hacerlo y los resultados confirmaron lo que ya sabía : el impostor, como un inquilino indeseable, se ha vuelto a meter en mi vida, y ha venido fuerte!
Es importante resaltar que el test de Clance no es un diagnóstico en sí, y resulta que el síndrome del impostor se puede confundir con pesimismo defensivo, un concepto muy similar, descrito en el trabajo de Evaristo Fernández y José Bermúdez (El pesimismo defensivo y el síndrome del impostor : análisis de sus componentes afectivos y cognitivos) como :
"una estrategia cognitiva de dominio específico (de logro, social), consistente en adoptar unas bajas expectativas y metas ante la existencia de una situación futura a afrontar, a pesar de que las personas que recurren a ella presentan una clara historia de éxitos, algo que reconocen como cierto."Personalmente, desconocía este concepto por completo, y al final no me ha quedado claro si lo que me ocurre es lo uno, lo otro, o los dos a la vez.
Sea lo que sea, si se busca un poco, la web ofrece varios consejos que parecen obvios, como parender a reconocer los síntomas, centrarse en los hechos, aprender a aceptar los cumplidos, etc. Pero no da ninguna receta milagrosa, más bien encontramos gente que dice tenerla, pero que no está dispuesta a entregarla gratis! Fair enough, tocará leer el libro de Aida Baida Gil, "Cómo superar el síndrome del impostor", mencionado en este artículo de la BBC.
¿Y en el aula?
Ampliando un poco más en el tema, me parece útil como futura docente conocer esos mecanismos para así poder ayudar mejor a mi futuros alumnos que puedan sufrirlo. Haberlo sufrido y (eso espero) superado, puede resultar efectivo a la hora de compartir lo que he aprendido sobre el tema, así como las estrategias que he probado y que me funcionan.
No hay duda de que la autoestima es clave, y me parece de vital importancia trabajar en ella a lo largo de la vida, y sobre todo en una etapa como la adolescencia. Creo que un buen docente debería tener eso en cuenta cuando elabora sus clases. Pero, ¿cómo introduzco esto en mis clases?
Creo que más que introducir estos conceptos y trabajarlos en el aula, los docentes tenemos que actuar con responsabilidad y observarnos a la hora de dar tareas, y de evaluarlas. Me refiero a aprovechar cada ocasión para darle a nuestro alumnado el feedback que necesita para hacer las correcciones necesarias, cuidando mucho nuestro vocabulario para que no sientan que minimizamos sus esfuerzos y seguir animándolos para que no pierdan la motivación.
Un artículo que leí poco antes de publicar, y que fue escrito por Christian Rafael Quevedo Lezama, tutor de un centro de primaria, va en este mismo sentido :
“el rol del docente será clave para transformar la realidad de los jóvenes del futuro, implementando desde hoy los cambios en su forma de pensar, aportando en clases sus conocimientos sobre esta materia, y así empoderar a los jóvenes en la autovaloración, confianza y autoestima, tanto si el estudiante obtiene resultados favorables, motivándolo a mantenerlos, como si el estudiante baje su rendimiento escolar, para orientarlo y fortalecer sus habilidades, reinventando nuevas metas hasta lograr sus objetivos de fin de curso.”
En el aula de lenguas extranjeras, creo que además tendremos que buscar la forma de fomentar el respeto entre iguales, para garantizar al máximo un clima benevolente en el que se sientan libres de experimentar con la lengua.
Todo un reto...

Hola, Amandine, ¡qué entrada más interesante! A mí también me llamó mucho la atención este «fenómeno» que se multiplica entre el cuerpo docente. Me parece increíble que existan personas muy bien preparadas y que puedan sentirse impostoras... Al escuchar este término en clase, he tenido que buscar información sobre ello y una de mis entradas trata también de este tema ;)
ResponderEliminarEl hecho de estar atento y alerta en el aula para detectar este «problema» en nuestro alumnado es fundamental, gracias por recordárnoslo.
Espero tu próxima entrada :)
Hola Blanca! Gracias por tu comentario, me pasaré por tu blog a leer tu entrada sobre este tema. Lo cierto es que de poco sirve detectar este fenómeno si no desarrollamos las estrategias necesarias, quizás no para eliminarlo porque hasta cierto punto creo que es sano tener una mirada crítica sobre nosotros mismos y nuestro trabajo, sino para darnos cuenta de la realidad objetiva, y así mandar al síndrome de paseo si creemos que exagera !
Eliminar¡Hola, Amandine! Me ha parecido muy interesante el tema que has elegido y me ha hecho reflexionar mucho. Mi opinión es que el síndrome del impostor, que afecta a muchos docentes, viene en parte causado por las expectativas que se tienen de los profesores como figuras que "lo saben todo". Como estudiantes, creemos que los docentes tienen todos los conocimientos del mundo y que nunca se equivocan. Como futuros docentes, o en tu caso, que ya lo has vivido, vemos que esto no es así. Hay siempre mil dudas y mil problemas que resolver. Esto causa ansiedad y frustración cuando no encontramos siempre solución a todo, o creemos no ser capaces de encontrarlas. He hecho el test que mencionas arriba y yo también pertenezco al club de los "impostores". Me parece muy útil, ya que de esta forma podemos ver que nos exigimos demasiado y también que muchas veces tenemos poca confianza en nosotras mismas.
ResponderEliminarGracias Arantxa por tu comentario. Concuerdo contigo, como docentes tenemos que ser realistas, y aceptar que tenemos nuestras limitaciones, y que no por eso somos peores docentes. Es más, creo que es justo lo contrario! Y quizás admitir ante el alumnado que tenemos esas limitaciones (pero también ganas de superarlas), les transmita la idea de que ellos también las tienen y no pasa nada!
Eliminar